viernes, 3 de enero de 2014

Dale el alma a la lucha, la fe, el amor, el cieno, dale tu soledad y haber comido, dale paz y batalla, y querer y yo más, y poder, y seguir, y abatirse, y llorar.
Dale no haber luchado y no entender, querer y no saber, dale armar lla batalla, gozarla, padecerla, sentirla, parecer más batalla y sin batalla y llegar sin llegar, y dormir, y estrellarse, y volver y no estar.
Dale batalla al aire, dale no haber vivido, dale estar vivo ya, y grita, grita fuerte, grita de Dios y lo hondo, del abismo hacia dentro, de lo que se desgarra, de lo que estás rompiendo carne a carne y pulmón y corazón y frío, de lo que no has cantado, de lo que no has vivido, dale un gritar perverso y un gritar impreciso, pero fuerte, real, desatento, vencido, y grita de lo cierto y de lo lleno y vivo, y más en la batalla, más en la lucha el grito.
Y hazlo tuyo, que es mío, que es de todos, que es niño, hazlo paz y certeza y estar más fe y más tino. Hazlo cierto por fuerte y vital por destino, hazlo paz de la muerte, hazlo vida del sino: fuerte, coral y río.